Todas somos devis.

Al formar este círculo generamos una conexión que revela y potencia nuestra esencia. ¡Bienvenidas!

martes, 4 de junio de 2013

Danzas Circulares

Las prácticas de ” Danzas Circulares del Mundo” las inició Bernard Wosien (1908-1986) quien fue bailarín, coreógrafo, maestro de danza y artista plástico. Nació en Passenhien, Bavaria, al Este de Prusia, Alemania. Estudió Teología, Danza, Historia del Arte y Pintura en la Universidad de Bresalau y en la Academia de Arte de Berlín.

En nuestra primera infancia las rondas fueron una instancia significativa que nos permitió incursionar en la alegría que proporciona el contacto, la sonrisa compartida, el movimiento sincronizado con otros. Provenientes de distintos pueblos nos remiten a un contenido rico y simbólico y  podemos llegar a estados de profunda conexión con nuestra esencia individual y colectiva.

La danza circular es fundamentalmente meditación en movimiento. Meditar es entrar en profundo contacto con uno mismo. Esto es lo que nos ocurre cuando danzamos en círculo. Poco a poco la consciencia intelectual de nuestro cuerpo se va tornando en consciencia sensorial, la música se apodera de él y ejecutamos la danza sólo sintiendo como nos movemos, dejándonos llevar por la memoria muscular y la sensación del ritmo. El objetivo no está en lograr la perfección, si no en recuperar algo que se ha perdido en la vida moderna: el sentido de comunidad, de pertenencia a un grupo. La conciencia individual moviéndose en armonía con la danza de la vida y el mundo circundante.

Cerramos nuestros encuentros con una danza circular para facilitar la transición del viaje profundo de la meditación en una postura sentada, introspectiva, a una actitud dinámica, expansiva e inclusiva que surge de nuestro punto de equilibrio interior.