Los tres monos, también conocidos como los «tres monos
sabios» o «tres monos místicos», están representados en una escultura de madera
situada sobre los establos sagrados del santuario de Toshogu, en Nikko, al
norte de Tokio (Japón).
Estos tres monos recuerdan la disciplina en la escucha, la
vista y el habla. Nuestros sentidos nos conectan con el mundo y su ley de
gravedad, la que naturalmente nos empuja hacia abajo. Debemos dirigir nuestros
sentidos hacia el corazón para contrarrestar esta fuerza magnética a nuestro
alrededor.
¿Cómo? Siendo conscientes de que lo que escuchamos va
directo al corazón, tratando de
descubrir quien ve a través de nuestros ojos y cuidando lo que sale por nuestra
boca.
Solo necesitamos hacer una pausa para escuchar la música en
nuestra respiración y el latido de nuestro corazón… Y al hablar, procurar que
las palabras sean mejores que el silencio.

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