Poco se sabe del poder de dárshana en la cultura
occidental. Dárshana (más conocido como
darshan) es una palabra Sánscrita que significa “visión, vista o percepción.” Cuando una persona visita un templo por lo general no dice “voy a rendir
culto”; dice, en cambio, “voy al darśan”, va a “ver” la imagen de la deidad presente
en el altar del templo. El peregrino va a ver a la deidad y ser
visto por ella. Es
a través de la vista que uno obtiene las bendiciones de la deidad. El contacto
entre devoto y deidad se produce mediante este intercambio de miradas. Los ojos
son la puerta del alma .El darshan es
un proceso misterioso que nos conecta con nuestro Ser Interior. Es honrar para honrarnos y abrirnos al darshan interior.
Reconocer, para
reconocernos y empaparnos de las cualidades de dicha deidad. El ser humano está
de pie y el ego nos rigidiza. Postrarnos es una señal de respeto y humildad
hacia lo Divino que simboliza la deidad y también un ritual psicomágico para
rendirnos con humildad a nuestra sabiduría interior.
Al postrarnos nuestra cabeza toca la tierra y nuestro corazón se eleva por encima de ella… Es un gesto de comunión con nuestro Corazón Espiritual para abrirnos a las bendiciones espirituales.
Nāmāsāteā En sánscrito, significa literalmente “me inclino ante ti”, “lo divino en mí, saluda lo divino en ti”
El inclinar la cabeza es una forma de ofrecer la amistad con amor y humildad.Este saludo nos recuerda, de una manera física y explicita, que podemos ver la chispa de divina en todas partes y en cada uno de los seres con los que nos conectamos.
Para recibir el darshan de una deidad miles de personas
emprenden largas peregrinaciones. Es para recibir el darshan de nuestra Verdad
Interior que transitamos el camino de la meditación.




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