Shiva o Shivá (शिवः Śivá, ‘auspicioso’) es uno de los dioses
de la Tri-murti (‘tres-formas’, la Trinidad hinduista), en la que representa el
papel de dios destructor junto con Brahmá (dios creador) y a Visnú (dios
preservador). Shiva es la deidad que trasmuta, destruye, para re crear.
El escritor Adi Śankara interpreta el nombre de Shivá como
‘puro’ o ‘aquel que purifica a todos mediante la mención de su nombre’. Esto
es, Shivá quien no es afectado por los tres gunas (características) de prakriti
(materia): sattvá (bondad), rayas (pasión) y tamas (oscuridad).
Adicionalmente, Shivá también significa ‘favorable’.
Frecuentemente se representa como el esposo de Uma o Párvati. En el proceso de
manifestación, Shivá es la conciencia primitiva y crea a los otros miembros de
la trilogía. Es simbolizado por la sabiduría de la serpiente. Tiene muchos
otros nombres, por ejemplo, Shankará (‘causante de prosperidad’) y Mahadeva
(‘gran dios’).
Se dice que la diosa Kali, nació cuando
Shivá miró dentro de sí mismo. Ella es considerada como su reflejo, la divina Shakti o energía primordial creativa mientras que él es el Señor Supremo carente de
forma, tiempo y espacio.
Como Natarásh (‘rey del baile’), Shivá simboliza el baile
del universo, con todos sus cuerpos celestiales y leyes naturales
complementándose y balanceando el uno al otro.
Invocamos su nombre al meditar como flecha que nos
direcciona a lo profundo de nuestro ser. Su mantra brinda protección y trasmutación.



No hay comentarios:
Publicar un comentario